15 diciembre 2006

UNA SECTA, que se hace llamar Iglesia, pide a sus fieles que se perforen el cuerpo para llegar al cielo


IA, Estados Unidos, (Lun / NoticiaCristiana.com) "El día en que me puse mi primer piercing, mi vida cambió... En el momento en que sentí cómo el dolor se expandía por mi pecho, me bañó una luz blanca. Me conecté con partes de mi cuerpo que no sabia que existían y supe que hasta ese minuto había ido por la vida envuelto en un cascarón vacío. Esa fue la primer vez en mi vida que fui testigo de una epifanía".

La que antecede es la historia de la iluminación del reverendo Steve Haworth, un estadounidense que tiene la cara atravesada por tres heridas que parecen un rasguño de un tigre, y fundador de la Iglesia de la Modificación Corporal (CBM, por sus siglas en inglés).

Las heridas de Haworth tienen que ver con su fe y con la de los 2.000 fieles que integran la CBM, iglesia que propone que "practicando las técnicas de manipulación y modificación corporal reforzamos los lazos entre cuerpo, mente y alma y conseguimos vivir nuestra espiritualidad como individuos completos".

Según los postulados de CBM -reconocida como iglesia por el gobierno de EE.UU.- los feligreses pueden profesar cualquier religión. Lo importante es que perciban que a través de agujerear, tatuar y estirar la piel del cuerpo pueden sentir la divinidad.

"Siempre pensamos que nuestros cuerpos son temporales, pero también decimos que son templos de Dios... Bueno, yo decidí adornar mi templo temporal", dice en internet la reverenda Vain Jayne, que como los otros "sacerdotes" de esta fe debe guiar a quienes lo necesiten y orientar en cuanto a los cuidados a seguir después de perforar o pintar alguna parte de uno.

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